Escribo esto rápido, pido perdón anticipado sobre problemas gramaticales.

 

Estás diciendo: te felicito porque estás trabajando, porque estudiaste, porque eliges como vivir tu sexualidad, porque votas, porque ejerces tus derechos, porque te has abierto camino, porque has vencido la violencia psicológica o física, porque sacas adelante a tu familia. Estás pidiendo disculpas por la discriminación de tus ancestros, por los “cállate” o por los “controla a tu mujer”, por los “Mijita no importa si no estudia” y por los “Mijita si sigue así no va a encontrar marido”, y por los “Mijita, casémonos no más, no importa si no termina la carrera”, y por los “Mijita, para qué va aprender a manejar”, y por los “Mijita usted tiene que cuidar a su marido, no ve que si no se lo quitan”.

 

Cuando dices “Feliz día de la mujer” felicitas porque me tomé un avión sola para viajar por donde sea, porque eché tacos y zapatillas en la maleta. 

 

Felicitas a la mujer que no abortó cuando varios le dijeron que lo hiciera, o a la que abortó en secreto y escondida porque en este país no se puede. Y aunque estés o no de acuerdo, la cosa no debe ser fácil.

 

Pides perdón por esa canción de que los hombres están solteros y las mujeres buscan marido.

Pides perdón por los cinturones de castidad.

Pides perdón por la caza de brujas.

Pides perdón por las entrevistas de trabajo donde preguntaron si pololeaba, si pensaba tener hijos pronto o incluso sobre su método de anticoncepción.

 

Si no quieres saludar por el día de la mujer, como hombre o como mujer, estás en tu derecho. Pero que no se te olvide lo que dices cuando dices feliz día de la mujer.


Escribo esto rápido, pido perdón anticipado sobre problemas gramaticales.

 

Estás diciendo: te felicito porque estás trabajando, porque estudiaste, porque eliges como vivir tu sexualidad, porque votas, porque ejerces tus derechos, porque te has abierto camino, porque has vencido la violencia psicológica o física, porque sacas adelante a tu familia. Estás pidiendo disculpas por la discriminación de tus ancestros, por los “cállate” o por los “controla a tu mujer”, por los “Mijita no importa si no estudia” y por los “Mijita si sigue así no va a encontrar marido”, y por los “Mijita, casémonos no más, no importa si no termina la carrera”, y por los “Mijita, para qué va aprender a manejar”, y por los “Mijita usted tiene que cuidar a su marido, no ve que si no se lo quitan”.

 

Cuando dices “Feliz día de la mujer” felicitas porque me tomé un avión sola para viajar por donde sea, porque eché tacos y zapatillas en la maleta. 

 

Felicitas a la mujer que no abortó cuando varios le dijeron que lo hiciera, o a la que abortó en secreto y escondida porque en este país no se puede. Y aunque estés o no de acuerdo, la cosa no debe ser fácil.

 

Pides perdón por esa canción de que los hombres están solteros y las mujeres buscan marido.

Pides perdón por los cinturones de castidad.

Pides perdón por la caza de brujas.

Pides perdón por las entrevistas de trabajo donde preguntaron si pololeaba, si pensaba tener hijos pronto o incluso sobre su método de anticoncepción.

 

Si no quieres saludar por el día de la mujer, como hombre o como mujer, estás en tu derecho. Pero que no se te olvide lo que dices cuando dices feliz día de la mujer.


04-shoemoney-hummer-h2(Esto lo escribí hace un par de años en Belelú, pero han cambiado algunas cosas, así que lo actualicé.

A ella le gusta la gasolina, dice la canción. Pero a mí no, y a –espero- la mayoría de las mujeres, tampoco.

Y es que no hay nada más patético que una mujer que le mira el vehículo a la pareja de turno. O quizá sí. Quizá lo más patético es el hombre que cree que comprándose un auto más nuevo, más grande, más caro o más potente, se va a ver más bonito.

Recuerdo con espanto cuando mi ex (en ese entonces pololo) me contó de una tipa con la que una vez salió, y que le preguntó, como quien pregunta qué música escuchas, que qué auto tenía: “Ando en taxi” contestó él con la voz más natural que pudo, tratando de eludir su asombro y su carcajadas interiores. Next  inmediato para la mujer.

 

Terrible. Es como si las mujeres creyéramos que por andar con joyas en vez de con bijouterie de fantasía nos van a mirar más.

No entiendo por qué, pero varios amigos que se han comprado auto, o lo han cambiado por un modelo más nuevo, tienen más “éxito” con las minas. Pero no con cualquier mina. Con las peores; con las sátrapas trepadoras que descreditan a nuestro género. Porque se deduce que un hombre con un autito caro, le lleva también la billetera abultada, sobre todo si en ese mismo auto la pasa a buscar y la lleva a comer a un lugar bonito.  Eso es lo que les importa, la plata. Lo encuentro terrible.

Más de alguna vez algún tipo quiso emplear este tipo de técnicas de seducción de quinta y lo único que me produjo fue un terrible dolor de cabeza que afortunadamente para mí, me llevó rápidamente a mi hogar, a cambiar el nombre en el celular por un enfático NO CONTESTAR . Afortunadamente, al existir tanda de sátrapas trepadoras, el lolito me dejó  tranquila en un tris.

No hay nada peor que un auto de futbolista, caro, brilloso, y en exceso llamativo estacionado en tu puerta y tú fingiendo un desmayo para evitarte la cita. No falta el más patético aún que le pide el auto al amigo para sacar a pasear a la de turno. Pero de quién es la culpa, ¿Del chancho o del que le da el afrecho? No falta la mina patética que sale con él sólo por su auto.

A propósito, y pasando el aviso, con todo esto de que estoy tratando ser un poco más ecológica, y estoy soltera, no hay nada que me sea más matapasiones que un lolito con un auto gastador.


 

No tengo hijos. No tengo deudas. No tengo casa. No pago arriendo ni dividendo, ni agua, ni electricidad, ni gas, ni Internet. ni televisión por cable, ni telefonía fija. No sufro de enfermedades graves que signifiquen gastos elevados.

Mi amiga tampoco. Entonces me contaba que se había hecho un plan de ahorro. En la mayoría de los casos, no es necesario aumentar los ingresos para ahorrar. A cuántos no nos han subido el sueldo y lo único que suben son los gastos. Es cierto, la realidad de la mayoría de la gente es que simplemente no le alcanza para los gastos básicos.

Pero en general, es cosa de organizarse. Y saliendo de deudas y gastos importantes (en monto, no en importancia) es cosa de ponerse a ahorrar. Ábranse una cuenta de ahorro, de esas donde sacar el dinero es difícil y engorroso – pero no imposible- y no posterguen más.

Si tienen Iphone, hay una aplicación que se llama “Toshl” que te ayuda a anotar tus gastos, y va descontando de un monto inicial.

Pasé 9 meses ganando un poco menos no más de lo que gano ahora, y no ahorré ni un peso. Pero en cuanto me lo propuse, las cosas cambiaron, y mucho.


Todos tenemos días así. En que pareciera que nada, absolutamente nada, funciona como debe funcionar. Claro, hay muchas cosas que sí funcionan, y que nos olvidamos que funcionan. Como por ejemplo, nuestro organismos, los sistemas satelitales que evitan que el mundo entero colapse, el sol, etc.

Pero es justamente aquello que no salió como se planeaba, que nos hace sentir que la cabeza explota en mil partes.

Y sólo queremos que el día termine.

Por ejemplo, un día en que a una se le avisa a última hora de una visita a terreno, una se cae al suelo, se queda con el pie dolido, no le llevan a la mutual porque en realidad no es para tanto, pero no saliste a almorzar porque no podías caminar, entonces comiste comida chatarra que te trajeron, terminaste un informe de mierda y terminaste de trabajar media hora antes de salir. Pero por motivos muy estúpidos, saliste igual una hora y media después. Lo único que queda por hacer es preparar el día siguiente, y esperar que todo funcione un poco mejor.

Un tiempo atrás me amargaba cuando tenía estos días; me desilusionaba de mi poca capacidad de agradecimiento de la vida. Hoy no. Hoy los acepto con cariño, los dejo pasar y hasta los mimo, ordenando el escritorio -físico y del pc- revisando todos los sitios web habidos y por haber, actualizando el blog y pensando en el objetivo final de este trabajo que es terminar la tesis. Cosa que no he hecho en meses.

Qué día más largo. Hasta mañana.


372

08Feb12

Esto salió en google images cuando puse 372

Parecen pocos días, pero es harto más que un año. Lo mucho que puede pasar en un año en comparación a lo poco que puede pasar en dos. O lo tanto que pasó en dos pero que de saboreado se redujo al infinito.

2011 se fue volando, rápido, rápido aunque yo haya decidido caminar lento.  Y es que así como la tesis sigue, en una presencia lejana pero inolvidable, agujona e invisible, la vida se ha ido por otro lado. Reviso las entradas de este blog y veo quizá con orgullo que lo que era problema hace un rato, ya no lo fue más; lo que era desafío se cumplió y las horas cardiovascularizadas por el mucho correr me enseñan que estuvo bien como ha sido lo que ha sido.

El pelo ha crecido, y ya no siento tener que estar haciendo algo mientras eso ocurre; el clóset se ha vuelto cada vez más sensato, el círculo circadiano se ha vuelto un perfecto círculo, ya casi no hago trámites, y el ingreso de la tesista-que-trabaja me ha permitido actualizar mi kit de emergencia. 

Aprendí a colocar links en WordPress y a veces hablo del pelo aquí. 

La tesista que trabaja, se ha propuesto nuevos desafíos, entre ellos volver aquí hoy, el día 372.


Hasta hace algunas semanas, estaba un poco nerviosa y estresada por el tema de la defensa de la tesis, por lo que me costaba bastante despertar; además, no tenía demasiada motivación, porque ya estaba chata de estudiarme una y otra vez lo mismo, a pesar de que sabía que tenía que hacerlo. Aunque me acostara temprano, me durmiera altiro y de corrido, no había caso despertar antes de las 9, incluso antes de las 10. El día se me hacía brevísimo y me sentía desperdiciando valiosísimas horas de luz.

Y como estoy de vacaciones obligadas (no pasa nada con mi tesis de periodismo), quiero hacer cosas. Así soy yo, rara, mi descanso no es no hacer nada sino más bien hacer cosas que me gusten.

Al día siguiente de la defensa, desperté animadísima a las 8. Lavé el auto con tutti, le hice hoyos a las cajas de mis zapatos, ordené un par de cosas, etc. He estado levantándome a más tardar a las 8:30 y ha sido increíble. Sigo haciendo las mismas cosas, con más calma eso sí, pero ahora alcanzo a escribir y a leer harto.

Al menos para mí, es mejor escribir por las mañanas y leer por las tardes…si hay que salir, prefiero el atardecer; pero otras veces es mejor hacerlo en la mañana… después de almuerzo, si se puede, tomar sol.

Aprovechar la luz; aprovechar el día; qué fácil resulta cuando el estrés se va del tuto al colon irritable. ¡Ojalá todos los carretes comenzaran temprano! Conversaba con una amiga que en un día de trámites salir temprano prácticamente garantiza alcanzar a hacerlos todos, con calma y con menos calor. A las 12 estoy lista por si alguien me invita a la piscina.

 




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